Así comienza nuestra historia...

Cómo surgió
Hace cinco años un grupo de hombres y mujeres, mayoritariamente madres, preocupados por el contexto desfavorable para sus hijos y jóvenes del barrio, decidieron formar el “Merendero Jazmín” en la Villa 21/24,del Barrio de Barracas de la Capital Federal. La familia que habita la vivienda, una antigua estación del ferrocarril, tiene 39 años de residencia en el barrio y desde el primer momento se hizo cargo del merendero, dando alimentos y cultura, abierto a los niños y adolescentes. Todas las tareas eran realizadas y solventadas por las personas más colaboradoras del barrio ya que en ningún momento tuvieron un subsidio o financiamiento por parte del Estado.

Los voluntarios

Un equipo de trabajo compuesto por voluntarios de las diversas facultades tales como Derecho, Ciencias Sociales, Medicina, Arquitectura, Filosofía y Letras, entre otras, pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires, comenzó hace tres años a concurrir al Merendero Jazmín para trabajar con los chicos brindándoles clases de apoyo escolar, talleres de arte y recreación.
En la primera etapa se ofrecía todos los días la merienda, siempre soportada económicamente por la gente del Merendero, o sea las personas del barrio que tenían la posibilidad de ayudar a sus vecinos. Ante la cantidad de concurrentes, niños y jóvenes cada vez más golpeados por la brutal realidad, se propone la expansión del espacio hacia un Centro Cultural denominado "Expreso Nuevo Horizonte”.

La etapa actual
En esta segunda etapa se está trabajando en la integración de los habitantes del barrio, particularmente en la centralización de niños y jóvenes para poder sacarlos de la calle y la droga, intentando que se nucleen dentro del Centro Cultural con el fin de que lleguen a auto superarse a nivel cultural y personal. Lo que antes fue un lugar de encuentro de los vecinos, en principio un grupo de 20 personas, luego de años de trabajo se fue ampliando para llegar hoy a beneficiar a mas de 100 personas, también se profundizó el espacio para la alfabetización, un taller de micro-emprendimientos, la murga barrial y una pequeña biblioteca.
Por todo ello, se busca paulatinamente que el barrio pueda autogestionarse, y que a través de microemprendimientos se disminuya el asistencialismo ya que desde un principio el objetivo de estas personas agrupadas en el Merendero no fue solamente de brindar asistencia a la Comunidad sino que se quiso integrar a toda la población basándose en la autogestión y en el desarrollo y superación del individuo, como generador de dignidad humana. En ese sentido el nombre “Centro Cultural Expreso Nuevo Horizonte” es una metáfora que simboliza la marcha hacia un futuro promisorio y superador.

Proyectando un nuevo espacio
El proyecto de arquitectura surge a partir de la necesidad de ampliar y mejorar el espacio de contención, inclusión, recreación y aprendizaje, que actualmente funciona en la vivienda de Claudia, una solidaria vecina de la villa.
Es por esto que se plantea una “sala de usos múltiples”, situada entre la vivienda y la calle, amplio espacio flexible, donde la relación con el exterior se entiende como una necesidad primordial para
desarrollar actividades, tanto en el interior como en el exterior del mismo.
El nuevo espacio plantea una fachada enfrentada a la vivienda, muy permeable, que permite el control de las actividades desde el interior de la casa, mientras que la fachada exterior es prácticamente ciega, por razones de seguridad en el barrio y las fachadas laterales presentan los accesos.
El proyecto contempla además de un espacio para el desarrollo de las actividades, un área para biblioteca, zona de computadoras y sanitarios diferenciados para ambos sexos, ubicados para facilitar la futura instalación sanitaria. Se logra así desvincular la vivienda de dichas funciones, que en la actualidad se ven entorpecidas por la cantidad de chicos que concurren a esta casa.
En el exterior se genera un espacio para la recreación y el estudio al aire libre, un lugar más controlado y contenido que se abre a la galería existente, allí se planteó una pérgola y la ubicación de un árbol frutado en reemplazo del actual.
El proyecto está sujeto a futuros cambios en cuanto a materiales, presupuesto, y por lo tanto a la resolución constructiva. Se presentan nuevas posibilidades espontáneas, lo que moviliza al grupo de trabajo a seguir investigando y trabajando en el proyecto.

Contamos con la mano de obra de toda la comunidad para levantar este espacio, y es nuestra mayor satisfacción saber que tenemos el apoyo de todo el barrio para hacer realidad este pequeño espacio pero gran proyecto social y cultural para el futuro de los chicos.

Qué necesitamos
::arquitectura::
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Cómo colaborar
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